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¿Murió la Modernidad?

Dentro de su exposición, remarca las consecuencias que se han presentado por el Antropoceno y el Capitalcentrismo, y no depara en expresar la muerte de la Modernidad y, a su vez, dice que el sujeto está en el proceso de entrar a la Transmodernidad.

En los últimos meses se ha puesto sobre la mesa que la época llamada Modernidad está en su lecho de muerte. La idea de que está muriendo dicha época es por los estragos que ha ocasionado la pandemia del Coronavirus (COVID-19), pues ha generado modificaciones en la política de los Estados-Nación, principalmente en la economía y la cultura. Con respecto a esta situación, que hoy en día se vive, el gran pensador contemporáneo Enrique Dussel da su opinión sobre dicha situación. Dentro de su exposición, remarca las consecuencias que se han presentado por el Antropoceno y el Capitalcentrismo, y no depara en expresar la muerte de la Modernidad y, a su vez, dice que el sujeto está en el proceso de entrar a la Transmodernidad.

Pero, ¿qué es la Transmodernidad? ¿cómo entender a este supuesto nuevo periodo histórico? ¿es un nuevo Humanismo? Si es un nuevo “Humanismo” cómo es que se confrontará de manera cultural. Lo irónico es que las prácticas sociales, las dinámicas económicas y los imperativos cognoscitivos de los sujetos están sumergidos en los fundamentos de la tan llamada Modernidad. ¿Cómo entender la Modernidad?, y claro ¿qué es ser Moderno? Respondiendo a la primera cuestión, podríamos decir que la Modernidad está basada en cuatro puntos importantes: 1) es Racional, 2) es Universal, 3) se desarrolla en la idea de Progreso y 4) te invita a la Emancipación. Es Racional en tanto que todo está construido y está bajo control de la Razón; en otras palabras, es la instrumentalización del pensamiento, cuyo fin es transformar y mejorar a través de la ciencia y tecnología, las condiciones materiales y cuestiones de la salud del hombre.

Cuando se habla de la Universalización es llevar lo producido por lo racional a que esté al alcance de todos, no dejar afuera a nadie; esto es, que cualquier ser humano (sin importar las condiciones económicas, sociales, culturales, etc.), perciba las nociones que se emiten desde la Modernidad. Cuando hablamos de Progreso no es otra cosa más que la visión antropocéntrica de crear e innovar las condiciones materiales del ser humano, sin importar las consecuencias. Por último, cuando se habla de la Emancipación, no es otra cosa que el invitarte a que te atrevas a realizar las cosas, claro ejemplo sería el lema kantiano : “¡Sapere Aude!”.

Para terminar de entender a la Modernidad, hay una característica que se debería añadir a estos cuatro principios; esto es, para saber y comprender al hombre Moderno, tendríamos que añadir la cuestión de lo efímero. Es este quinto elemento que hace posible que los seres humanos en pleno año 2020, como parte de la cultura es consumir o acabar con el presente lo más rápido posible. Además, de estos cinco fundamentos es que los sujetos nos desenvolvemos; es decir, nuestro estilo de vida, la cultura que consumimos, la economía que desarrollamos y las mercancías que producimos tiene esos objetivos: ser racionales, que sirvan para todos y a su vez que sean innovadores; además, tienen que incitar a las personas a autorrealizarse (y claro tiene que ser fugaz el momento). Si existe la pretensión de darle el certificado de muerte a la Modernidad y así dar paso para hablar y construir la Transmodernidad, sin duda, sería repetir el discurso que hace unas décadas pasadas pretendía resolver la llamada Postmodernidad. Se quiere dar paso a una nueva era o a un nuevo proceso histórico, pero en las prácticas cotidianas se siguen desarrollando los imperativos de la Modernidad.

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