Romper con el modelo que forjó al humano neoliberal

Como señalé en otro artículo, el Marco Curricular 2022 de la Nueva Escuela Mexicana parte de un diagnóstico, que enfatiza los desastrosos efectos del modelo neoliberal, para justificar un cambio radical, aclarando que todo plan de estudios responde a un concepto de humano y a un proyecto de sociedad, así como a los intereses del grupo en el gobierno.
Antes de analizar lo que el nuevo Marco propone, vale revisar qué es lo que pretende superar y por qué.
Luego de más de 30 años de neoliberalismo se evidencia el humano que resultó de su modelo educativo. Para dar cuenta de su perfil, sintetizo (más allá del diagnóstico oficial) lo que señalan diversos teóricos, documentales periodísticos y series televisivas sobre el comportamiento infantil y juvenil en el mundo actual, así como ciertas coincidencias que tengo con algunos colegas, al observar a sujetos concretos con los que interactuamos cotidianamente.
Asumo que esta síntesis puede ser muy cuestionable, pero sirve para debatir y acceder a una mejor comprensión del desafío que enfrentamos.
El discurso neoliberal de “adelgazar el Estado en pro del individuo” contrasta con un Estado supranacional que busca imponer un pensamiento único al servicio del ‘Divino Mercado’. Esto se traduce en ‘nichos de desarrollo’ o espacios de formación altamente contradictorios.
Por un lado, los chicos son sobre exigidos, sobre estimulados y violentados (en una lógica meritocrática que obliga a la “excelencia”, a través de currículos saturados de información fragmentada, altamente burocratizados y plagados de controles o “evaluaciones”) y, a la vez, abandonados a sus propias fuerzas en el maremágnum del mercado. Se encuentran desatendidos tanto por sus familias, como por sus maestros, quienes a su vez están tan ocupados en sobrevivir o en alcanzar los estándares exigidos, que no pueden ya cuidarlos.
Los resultados son muy diversos, como diversa es la sociedad, pero a la vez muy similares. Veamos por qué.
Ese capitalismo del siglo XVIII que prometió “progreso, libertad, igualdad, fraternidad” devino, en su etapa neoliberal, en una sociedad abismalmente desigual (algunos señalan que más desigual que en el Medioevo). No se portan igual los hijos de los *grupos privilegiados por el sistema, que los de las *clases trabajadoras (rurales o urbanas), en situación cada vez más precaria y en constante lucha por la supervivencia, que los de los *‘anti-sistémicos-bisagra’ (que intentan abrir grietas en el régimen para impulsar cambios), que los de los ‘anti-sistémicos-separatistas’, que pretenden romper con toda institución.
Sin embargo, hay que reconocer que dichos grupos (y nichos de desarrollo) no son cerrados, sino permeables, y que (dentro de ciertos límites) sus miembros pueden moverse y pertenecer, paradójicamente, a bandas opuestas. Por otro lado, las mayorías guardan las similitudes que impone el régimen dominante, del que no es fácil abstraerse, ni colectiva, ni individualmente. Además de las determinaciones económicas, la ideología juega un papel central en el comportamiento, lo que explica por qué amplios sectores populares tienen las mismas creencias, aspiraciones y conductas que los pudientes.
Así pues, el ‘humano neoliberal’ (¿la mayoría?) se caracteriza por ser egocéntrico (o inconsciente del otro), hedonista, inmediatista, irresponsable, anómico (irrespetuoso de la norma), corrupto, desertor, desconfiado, distraído, inconsistente, narcisista, pornográfico y a la vez con baja autoestima, intolerante, frágil de carácter, fragmentado, ansioso, maniaco depresivo, adicto, obeso e hipertenso, perdido en el sinsentido…
El desafío para los profesores implica no sólo reconocer estas tendencias en sí mismos, en sus educandos y sus familias, sino disponerse a abrir espacios de reflexión y práctica alternativa, dirigidos a comprender y contener las tendencias destructivas, así como a promover formas sanas de relación consigo mismos, con los demás y con el mundo.
(Continuará)
*Miembro del Movimiento por una Educación Popular Alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com


