Bella Ciao

AIFA vs NAICM

El pasado 21 de marzo fue inaugurado el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), ubicado en la anterior base aérea militar de Santa Lucía, en el Estado de México.

Este aeropuerto cuenta con dos pistas para la aviación comercial, de 4.5 kilómetros de longitud, las más largas del país, y una pista militar y fue construido en dos años y medio con una inversión de 75 mil millones de pesos.

Con una población de 20 millones de personas (equivalentes al 15 por ciento de la población nacional), el Valle de México, necesitaba otro aeropuerto. Ese era el único punto en común entre el neoliberalismo y el gobierno de la 4T. El actual aeropuerto Benito Juárez, de la Ciudad de México, es uno de los más saturados de América Latina con 50 millones de pasajeros al año, en 2019, por lo que la construcción de un nuevo aeropuerto era imprescindible.

Los neoliberales tuvieron su oportunidad de construir un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, pero no lo hicieron, precisamente por su modelo de negocios preferido: la especulación y el lucro excesivo, por encima del bien común y el servicio a la nación.

En noviembre de 2013, el gobierno de Peña Nieto invitó a despachos de arquitectura a que presentaran propuestas para el diseño del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). La construcción inició casi dos años después, el 13 de septiembre de 2015. Para el 1 de diciembre de 2018, más de tres años después del inicio de su construcción y cinco años después del inicio del proyecto, el NAICM no llevaba ni siquiera una tercera parte del avance, ni siquiera se había construido ni la torre de control ni ninguna pista aérea.

Con dicho aeropuerto pasó exactamente lo mismo que con el tren rápido entre Ciudad de México y Toluca. Proyecto anunciado por Peña Nieto el 1 de diciembre de 2012, con inicio de construcción hasta julio de 2014 y que debería estar terminado a finales de 2017 con un costo total de 30 mil millones de pesos. Pues bien, al 1 de diciembre de 2018, un año después de que debería haber estado terminado, dicho tren tenía apenas un avance de un 30 por ciento, a pesar de que ya se habían gastado el dinero total presupuestado. Un total robo en despoblado.

El gobierno de la 4T retomó la obra de dicho tren, la que alcanzará un costo total de tres veces lo presupuestado inicialmente, es decir, 90 mil millones de pesos.

Así de “eficientes” fueron los neoliberales con sus grandes obras de infraestructura: en 36 años no construyeron ninguna. Eso sí, muchos proyectos con muchos retrasos y con mucho más dinero del presupuestado originalmente, ese era su verdadero negocio.

No se nos debe olvidar que el NAICM se iba a convertir en un barril sin fondo. De un presupuesto inicial de 200 mil millones de pesos, sólo para la primera fase, de acuerdo con el Observatorio del Gasto de la Secretaría de Hacienda, del mismo gobierno de Peña Nieto, la obra nos iba a costar 764 mil millones de pesos (construcción, mantenimiento y funcionamiento) durante los próximos 50 años, y eso sin considerar imprevistos. Es decir, más de 10 veces lo que costó el AIFA.

Así que los neoliberales, y los que los apoyan, en el pecado tuvieron su penitencia. Tuvieron dinero y cinco años para construir un aeropuerto internacional, pero no lo hicieron, es hasta patético que hoy se lamenten cuando deberían pedir disculpas por su ineficiencia y regresar todo el dinero que tiraron a la basura.

anbapu05@yahoo.com.mx

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