Opinión

CIDECI-Unitierra y la educación del futuro Educación alternativa, ¿acierto o error?

Con frecuencia escuchamos que la educación del futuro implica ir dominando las tecnologías más avanzadas de la información. Desde el tecno-feudalismo se nos advierte que quedará excluido quien no maneje la IA multimodal de razonamiento profundo (GPT-5.4, Claude Opus 4.6 y Sora 2). Apenas anoté esto y ya apareció un nuevo software que deja obsoleto al anterior. Estamos impelidos a correr. Por doquier aparecen gran cantidad de ofertas de capacitación, y el miedo se cuela por las venas de quienes no logran arribar al tren de la actualización, que corre a velocidad inalcanzable.

La inversión en tecnología de empresas y gobiernos se dispara. En Querétaro avanza el proyecto para tener cerca de 39 centros de datos en 2030. Las protestas ciudadanas por la desigualdad imperante, por la sequía-saqueo que esto implica (y por otros despilfarros de gobierno) son minimizadas.

Mientras esto sucede en nuestro estado, en Chiapas me di el lujo de visitar nuevamente la Universidad de la Tierra y su Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI); un centro educativo, fundado por Samuel Ruiz y Raymundo Sánchez, que rompe todos los esquemas y obliga a replantear el sentido de la escuela.

El sistema escolar convencional-neoliberal dominante se encuentra en franca decadencia, por sus múltiples contradicciones, manejando discursos “innovadores”, de “aprender a aprender”, de “libertad”, “calidad”, “competencia”, “mérito individual”, etc., sin mover un ápice sus estructuras homogeneizadoras, academicistas, verbalistas, autoritarias y burocráticas. Se rige por exámenes de opción múltiple, se mueve por el prestigio de certificados y títulos, pero no sabe qué hacer, ni cómo dialogar con esos jóvenes que han perdido la brújula y el sentido de estudiar, ni cómo incidir en su realidad social. Por eso, o los deja sueltos para evitar conflictos, o los expulsa, o les impone protocolos tipo “mochila segura”.

Este modelo intenta ser desmantelado y superado por la incipiente Nueva Escuela Mexicana, que se cura en salud, cargando sobre las espaldas de los docentes toda la responsabilidad de una educación “de excelencia”, “inclusiva” y atenta a las necesidades socioemocionales de las-los estudiantes.

Fuera de la SEP y su crisis escolar, CIDECI Unitierra parece un oasis con su estructura comunitaria autónoma, que interactúa en un bello espacio, rodeado de árboles y murales, con muebles decorados con flores, aves y paisajes naturales. En él, “jóvenas y jóvenes”, interactuando en tzozil, tzeltal, tojolabal y castellano, aprenden en la práctica valores de cooperación, responsabilidad, cuidado mutuo y de la naturaleza, mediante diversos oficios: agroecología, zootecnia, cocina, panadería, carpintería, herrería, electricidad, costura, laudería, tejido en telares, mecánica automotriz, herbolaria, computación, video, radio, pintura, muralismo, teatro, además de varios instrumentos musicales…

No es una escuela convencional de artes y oficios, pues también se aprende ahí a convivir, a leer el mundo, analizando el periódico, estudiando la historia de México y organizando múltiples foros de reflexión sobre la problemática social con participación internacional. Ahí no hay maestros ni alumnos, sino educadores-educandos que saben y comparten sus oficios, en la lógica freiriana de “nadie educa a nadie y nadie se educa a sí mismo; nos educamos en comunidad”. Tampoco hay grados ni certificados. Importa demostrar el sentido de su saber- hacer al servicio de su comunidad. Todos participan en la planeación y evaluación de su trabajo y convivencia, y dirimen eventuales conflictos en círculos de diálogo y asambleas.

En otro contexto, en el último foro mundial de Davos, se advierte que la educación del futuro no sólo debe enseñar a manejar la IA. Es vital desarrollar capacidades que no puede igualar la máquina: pensamiento sistémico, crítico, creativo, conciencia ambiental, pasión por lo que uno hace, sentido de la vida y del trabajo, iniciativa, resolución de problemas complejos, artes, creatividad, colaboración, empatía, inteligencia emocional, liderazgo, ética…

CIDECI Unitierra enseña todo esto, sin correr ansiosamente tras la compra del nuevo software. Vive intensamente el presente, pues sabe que el futuro se construye en él.

En reconocimiento a la querida Chela González de Tapia hablaré de su escuela en la próxima entrega.

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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