Bella Ciao

Finalmente, la izquierda gana las elecciones en Colombia

Tradicionalmente un país con gobiernos de los más conservadores del mundo, hoy Colombia se ha dado la oportunidad de llevar a la presidencia a un hombre de izquierda, Gustavo Petro, acompañado de una mujer luchadora de ascendencia afroamericana, Francia Márquez, que representa a un sector de la población colombiana tradicionalmente marginado por la política racista de las élites colombianas.

No era fácil y no fue fácil. La fórmula Petro-Márquez había ganado la primera vuelta con poco más del 40 por ciento de los votos. Sorpresivamente, el oficialista Federico Gutiérrez del partido Creemos Colombia, del actual presidente Iván Duque, quedó fuera desde la primera vuelta al haber obtenido menos del 24 por ciento de la votación, siendo superado por el empresario “outsider”, Rodolfo Hernández, que compitió por la Liga de Gobernantes Anticorrupción que obtuvo poco más del 28 por ciento.

Como era de esperarse, la derecha oficialista, alrededor de Creemos Colombia, dio su apoyo a Hernández con tal de que no ganara la fórmula Petro-Márquez, una verdadera pesadilla para la derecha colombiana. Sin embargo, Petro ganó la segunda vuelta con poco más del 50 por ciento de los votos contra poco más del 47 por ciento obtenido por Hernández.

Hay que señalar que la campaña electoral estuvo marcada por fuertes ataques desde el gobierno y desde la derecha en contra de que llegara a la Presidencia un exguerrillero y senador que había hecho un magnífico papel como alcalde de Bogotá, la capital.

El primer paso está dado. Ahora viene una etapa difícil, administrar la terrible herencia neoliberal de décadas de gobiernos de derecha. Exactamente lo mismo que está pasando en México. Tarea nada sencilla, pues Colombia se ha caracterizado por una alta tasa de violencia con decenas de asesinatos de líderes exguerrilleros asesinados después de deponer las armas al llegar a acuerdos con el gobierno y centenares de asesinatos de líderes sociales, tan sólo 145 asesinatos de este tipo, en 2021.

Ya vimos las enormes restricciones que tuvo para gobernar Chile, la presidenta Michelle Bachelet, y las que tuvo en Brasil la presidenta Dilma Rousseff. En este último caso a grado tal de que fue derrocada en un golpe blando organizado desde el Congreso. O las actuales restricciones que tiene el presidente de Perú, Pedro Castillo, en donde el congreso, dominado por la derecha, hace de todo para obstaculizar su mandato. Ya sabemos que a las derechas les gustan los procesos democráticos sólo cuando ganan, porque cuando pierden tratan de obstaculizar al máximo la labor gubernativa, incluso a niveles cercanos a la subversión y tratan de revertir la voluntad popular, por más que ésta haya sido muy clara en la búsqueda de un cambio de rumbo alternativo al neoliberalismo.

Los países de América Latina en donde aún gobiernan las derechas son Brasil (con mucho el más importante del continente, en términos poblacionales y económicos), Uruguay, Paraguay, Ecuador (en donde en el momento actual, el presidente Guillermo Lasso tiene fuertes problemas con asociaciones de indígenas), Costa Rica, El Salvador y República Dominicana.

La elección en Colombia profundiza el viraje del continente hacia la izquierda. Hoy, gobiernos con esta tendencia se hallan en Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Venezuela, Nicaragua, Honduras, Cuba, México y dentro de poco, también Colombia. Esto se puede ampliar en octubre de este año con las elecciones en Brasil, donde es fuerte candidato Luiz Inácio Lula da Silva, quien ya fue presidente en la primera ola progresista en América Latina, entre 2003 y 2010. Enhorabuena.

anbapu05@yahoo.com.mx

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