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FUTBOL Y LA AUTOESTIMA NACIONAL – RICARDO ANAYA CAMBIA DE ESTRATEGIA – LOS CANDIDATOS Y LA CORRUPCIÓN

Sobre Alemania-México, la nueva estrategia de Anaya y los candidatos con la corrupción.

FUTBOL Y LA AUTOESTIMA NACIONAL

Aristóteles decía: “¡Qué pequeño es un filósofo ante un dolor de muelas!”. Parafraseando al griego puedo decir: Qué inútil es la actividad de un analista político ante un triunfo de su selección de futbol. ¿Por qué? Por más que pretendo escribir sobre política y las elecciones no me sale nada, lo peor, no me interesa comentar otra cosa que no sea esta hazaña deportiva.

En una ocasión escribí que todos los países tienen ceremonias de iniciación para considerarse parte de esa nación. Puede ser vencer un peligro, matar algún animal. Para ser verdaderamente mexicano debe de seguir a su selección nacional de futbol y resistir todas sus crisis y fracasos, ya en la edad adulta no solamente no renegar del país sino sentirse orgullosamente mexicano. Ahora escupo de un jalón todas las frustraciones padecidas, recojo todas las lágrimas. Me pellizco, no lo puedo creer, leo y releo los titulares: México 1-Alemania 0. Ahora no lloro, grito con fuerza: “¡Viva México!”.

RICARDO ANAYA CAMBIA DE ESTRATEGIA

En las elecciones del 2006, cuando la contienda era principalmente entre Calderón y López Obrador, para variar el tabasqueño estaba arriba de las preferencias, el parteaguas de su declive fue cuando en un mitin gritó contra el presidente Fox: “cállate Chachalaca”. López Obrador se iba con la finta de la euforia que provocaba entre los asistentes, que no compartían los ausentes de la reunión.

Al parecer los ciudadanos, que si bien no tenían una gran simpatía por Fox, sí compartían mayoritariamente el respeto a la institución presidencial y el grito les parecía majadero y ofensivo. Ahora Ricardo Anaya lanza un escopetazo y denuncia a Calderón, a Meade y, por supuesto, a Peña Nieto.

Abre demasiados frentes y se gana la animadversión de los que aprecian y simpatizan con los denunciados. Pareciera un acto desesperado de Anaya, más que tratar de convencer con propuestas, opta por persuadir al electorado con el odio y la venganza.

LOS CANDIDATOS Y LA CORRUPCIÓN

Anaya dijo: “combatiré a los políticos corruptos…no me temblará la mano para acabar con la impunidad”. López Obrador: “actuaré con terquedad, con necedad, con perseverancia rayando en la locura para acabar con la corrupción”. Meade: “seré implacable en el combate contra la corrupción”. De Anaya diría Margarita Zavala: “representa la política sin escrúpulos, de los moches y de los departamentos mal habidos”.

López Obrador impulsa al Senado a Napoleón Gómez Urrutia, ejemplo de líder corrupto, acusado de hacer de chivo los tamales cincuenta y cinco millones de dólares, y a Félix Salgado Macedonio, denunciado por propiciar los carteles en Acapulco.

A la toma de posesión de Meade asistieron Romero Deschamps y el secretario Ruiz Esparza, responsable del socavón. Sujetos verdaderamente impresentables. ¿Podrán los electores creer en estos juramentos de los candidatos con acusaciones y compañeros de viaje que son ejemplo de la corrupción?

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