Sólo para nostálgicos

Armando Ramírez, narrador citadino

La actual Ciudad de México, antes Distrito Federal, ha sido pródiga en cronistas, escritores que en su obra han inmortalizado lo que fue esa ciudad que ha sido víctima de calamidades, entre ellas los sismos que han cambiado su fisonomía, de desarrollos inmobiliarios, de ampliación de calles, etc.

De los cronistas de la Ciudad de México, se puede citar a Artemio del Valle Arizpe quien fue abogado, diplomático y escritor.

A Salvador Novo, quien estudio en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, fue poeta, traductor, ensayista, dramaturgo e historiador, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y publicista, fue al autor la frase del detergente en polvo FAB en la década de los cincuenta: “Siga los tres movimientos de FAB: remoje, exprima y tienda”.

A Carlos Monsiváis, quien estudió en la Escuela de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras, de la UNAM. Era una biblioteca ambulante de la Ciudad de México, conocía a detalle cantinas, calles, monumentos, etc.

Y de las personas que vivieron plenamente la Ciudad de México, se puede citar a Carlos Ramírez, quien  nació en el barrio de Tepito, estudió en la Vocacional 7 del IPN y participó en el movimiento estudiantil de 1968, escritor autodidacta, pero aprendió a golpe de tecla el oficio de contar historias, razón por lo que discriminado en el ámbito literario en su inicio, quien sin ser cronista la conocía y compartía sus experiencias, hombre con lenguaje popular, maestro de la oralidad, con sed insaciable por conocer cada rincón de la Ciudad de México.

De sus libros, Chin chin el teporocho, editado en 1971; escrita con un lenguaje popular, donde el autor emplea el juego de palabras, el albur y un léxico altisonante con el que resalta y expone la vida de sus personajes que son seres marginales —prostitutas, homosexuales, rateros, policías corruptos— que en realidad existen en el barrio, es la historia de un joven “Chin chin” que se convierte en teporocho y cómo se volvió alcohólico y su adhesión al Escuadrón de la Muerte.

Quinceañera, narra el ambiente clásico de los barrios de la Ciudad de México. Una fiesta de XV años. La historia narra la iniciación sexual e íntima de Cecilia, la festejada.

Déjame, novela que contiene pasajes ficticios y autobiográficos del autor, donde el personaje central, nacido en Tepito se enamora de la española Lucía, una misteriosa mujer que se convierte no sólo en obsesión sino en un enigma a descifrar, es el vehículo que lo lleva a pasar revista a las mujeres que, a lo largo de su vida, lo guiaron por los vericuetos de la pasión amorosa. Teniendo como escenario una ciudad donde convergen pasado y presente.

Noche de Califas, ambientada en el barrio de La Merced, donde proliferan las prostitutas y todo lo que las rodea; el personaje principal es “Macho Prieto”.

Sus novelas Chin chin el teporocho y Noche de Califas fueron llevadas a la pantalla.

Armando Ramírez expresa en sus novelas la vida diaria de los que no tienen futuro, de los desposeídos

Escribió en el periódico Unomásuno, fue guionista, reportero, conductor y realizador de series de televisión; jefe de información del programa Hoy en la Cultura de Canal Once; reportero y cronista de Imevisión.

Y los nostálgicos al leer las novelas de Armando Ramírez recuerdan el Distrito Federal que hasta de nombre ha cambiado.

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