Sólo para nostálgicos

Los medios de comunicación en el 68

Han transcurrido cincuenta y cuatro años del ataque del ejército y grupos paramilitares contra estudiantes y ciudadanos que se expresaban pacíficamente el miércoles 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, fue minutos antes de las seis de la tarde cuando un helicóptero sobre voló la plaza y lanzó un par de bengalas que fue la señal para iniciar los disparos contra los manifestantes.

Articulistas, comentaristas y expertos en política no se cansaban de decir que se había salvado al país de una conjura comunista o de intereses extranjeros.

Al día siguiente las cabezas de los periódicos publicaban en primera plana, El Día tituló

La tropa fue recibida a balazos por francotiradores; El Universal 29 muertos y más de 80 heridos en ambos bandos; Excélsior Recio combate al dispersar el Ejército un mitin de huelguistas. Y en una columna firmada por el reportero Jesús M. Lozano, “La libertad seguirá imperando” así lo decía el secretario de la Defensa Nacional, el general Marcelino Barragán.

En la misma primera plana, declaraciones extraoficiales del director de Prensa y Relaciones Públicas de la Presidencia —Fernando M. Garza— expresó ante periodistas nacionales y extranjeros “hubo cerca de 20 muertos, 78 heridos y más de 400 detenidos”.

En los días que duró el movimiento estudiantil que inició en julio, los periodistas y columnistas lo atacaron y los acusaban de ser azuzados por extranjeros; peones del ajedrez del marxismo leninismo, apóstoles del marxismo leninismo. Así fue publicado en el periódico El Sol de México, en ese entonces de la cadena de periódicos García Valseca.

El columnista de sociales, Agustín Barrios Gómez, se congratulaba de la intervención del ejército y se sumaba a la versión de la conjura internacional contra el gobierno de México.

La revista Tiempo dirigida por escritor Martín Luis Guzmán, quien desde que fue cooptado por el Estado resultó uno de los enemigos más acérrimos del movimiento, con el encargo oficial de satanizar a los estudiantes y de alimentar la teoría de la conjura antigubernamental a lo largo de los tres meses que duró el movimiento.

La Prensa, uno de los diarios de mayor circulación especializada en nota roja, se alineó con el discurso de las autoridades y se limitó a aderezar los boletines oficiales anti estudiantiles, convirtiéndolos en notas periodísticas.

Cuando el ejército tomó las instalaciones de la UNAM el 18 de septiembre, el periódico El Universal,  entrevistó al presidente del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), Manuel Alonso Aguerrabere, quien dijo que los líderes estudiantiles son terroristas apátridas que merecen ser capturados.

El 4 de octubre, el diputado priista Víctor Manzanilla Schaffer en una entrevista manifestó: “El régimen no podía ni debía permanecer indiferente o hacerse sordo al clamor popular de que se mantuviese el orden público… de tal suerte que se justifican plenamente las medidas tomadas por el Ejecutivo federal (el presidente Gustavo Díaz Ordaz), ante la subversión no procede la tolerancia, sino la energía firme, prefiero ver tanquetas mexicanas y no a las extranjeras”.

Y el priista Porfirio Muñoz Ledo, expresaba: el presidente ha empezado a cumplir su tarea en la conciencia pública…pocas veces se había visto un gobernante tan claramente decidido a señalar las circunstancias del tiempo.

No hay que olvidar que en el 68 existía un gobierno que dominaba los tres Poderes de la Unión. Y los nostálgicos ven que en México hacer periodismo veraz y publicarlo es un reto para los verdaderos periodistas, ya que deben ceñirse a los intereses de los dueños de los medios de comunicación.

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