Desafíos de la alfabetización digital

Es común entre políticos, incluir en sus discursos el tema de la alfabetización digital como necesidad o como derecho, para disminuir las brechas de desigualdad y como condición de la democracia.
También es común que se vinculen los conceptos “vanguardia” e “innovación” con la compra y uso de los más nuevos dispositivos (“smartphones”, computadoras, “kindles”…) o “gadgets”, o con la interacción en múltiples plataformas (Facebook, TikTok, X, Instagram…), o con la habilidad de “navegar” y distinguir sitios web (.com;.org;.gob), de instalar “apps”, producir “reels” o ser “influencers”.
Preguntas inevitables frente a esto son: qué estamos entendiendo por “alfabetización”, y qué por “innovación”.
El gremio docente de educación básica, que tiene el encargo de la alfabetización inicial, participa en un debate milenario sobre el tema. En él se distinguen, dos concepciones polares, que dan lugar a prácticas, métodos y técnicas radicalmente diferentes, aunque no necesariamente excluyentes, pues pueden influirse mutuamente.
Muchos entienden a la alfabetización básicamente como capacitación técnica, para vincular sonidos con sílabas o letras; o bien, para traducir una palabra, oración o texto escrito a su versión oral y viceversa. Revisar esta concepción técnica permite reconocer que no basta la didáctica que se requirió 30 mil años A.C. aprox., cuando apenas iniciaba la escritura pictográfica en cuevas, ni basta la que se requirió cuando se inventó el alfabeto, 3000 años A.C. aprox, que iniciaba enseñando a vincular sonidos con letras. La que requerimos hoy es infinitamente más compleja, cuando el mundo digital ha expandido considerablemente la cantidad de lenguajes, contenidos, medios, canales, plataformas, portadores, géneros, tipos textuales, formatos, signos…
Hoy, la concepción técnica de la alfabetización digital obliga a una carrera vertiginosa para dominar los nuevos instrumentos ($), siempre cambiantes, siempre inaccesibles en algún sentido, siempre actualizables, pues pierden vigencia, casi tan pronto como cuando los adquirimos.
Frente a esta concepción, se presenta otra muy distinta que impacta la práctica pedagógica/política: la freiriana (de Freire, pedagogo brasileño), que siempre será vigente, independientemente de la época, las condiciones, o las novedades tecnologías.
Para Freire “La lectura del mundo precede a la lectura de las palabras” y alfabetizar implica además de leer/comprender, “dar voz a las-los sin voz para transformar la realidad”. En esta concepción, el sentido de alfabetizar tiene que ver con promover que las personas se hagan preguntas sobre el mundo, sobre lo que sucede, por qué sucede, cómo les afecta eso que sucede y qué les corresponde hacer al respecto. También se trata de aprender a preguntar sobre el significado de los silencios y los ruidos; sobre quiénes acaparan la palabra y quiénes se ven orillados a callar y por qué; sobre cómo expresar su palabra y hacer valer su punto de vista en contextos adversos.
Esta segunda concepción, en el marco de la alfabetización digital, genera múltiples preguntas sobre los contextos, los procesos y los sujetos que participan en la acción comunicativa: ¿de dónde vienen las herramientas que usamos, a dónde van a parar cuando las desechamos?; ¿qué le pasa a la gente y a la naturaleza en el proceso?; ¿qué es y cómo surgió la “obsolescencia programada” y la “percibida”; cuántos litros de agua se requieren para refrigerar los servidores de un Data Center (entre 2 y 5 millones de litros de agua ¡al día!), o se invierten para fabricar un celular (12 mil litros); ¿por qué hay tanto ruido?; ¿qué es falso o estafa, qué verdad?; ¿cómo afecta (daña) el uso de dispositivos digitales el cerebro infantil, en especial antes de los 12 años?; ¿innovar es comprar los aparatos de moda o diseñar otros más ecológicos, o procesos que los vuelvan innecesarios?; ¿quiénes controlan los medios y a qué intereses sirven?; ¿por qué pensamos o sentimos eso que pensamos y sentimos?
¿Realmente somos libres y capaces de elegir?, ¿tenemos opciones?, ¿es posible la democracia cuando la IA domina el ambiente?
maric.vicencio@gmail.com


