Opinión

¿El Paseo del Buey es para los no evolucionados?

Se imagina a un grupo de personas de todas las edades disfrutando de llevar a un bovino adornado con curiosos arreglos de flores de papel, con el fin de que la gente los observe y posteriormente continúen con el ciclo de la cadena alimenticia. Sí, esto sucede en Suiza… o en El Pueblito, cabecera municipal de Corregidora, donde se llevaron a cabo las fiestas en honor al traslado de la imagen de la Virgen del Pueblito a la actual basílica menor, las cuales se han celebrado por cerca de 290 años.

El Paseo del Buey es uno de los actos más esperados, ya que se presentan ante las autoridades y el pueblo los bovinos, o bueyes, decorados con grandes sartas de garbanzos, ajos, cebollas, chiles, zanahorias, tortillas selladas y flores de papel. Según la tradición, si vas detrás del buey y obtienes algún ingrediente de los que se van cayendo, es símbolo de una gran bendición. Al día siguiente, se reparte el caldo, y cualquier persona puede llevar su recipiente y formarse para llevar a casa el sabroso caldo de buey.

Esta tradición es tan importante que las figuras políticas no se pierden la oportunidad de degustar del caldo. A pesar de que el Paseo del Buey ha tenido modificaciones para cumplir con las normas sanitarias y del bienestar animal, hace unas semanas surgió una voz que se opone a esta práctica. Jerónimo Sánchez, quien ha presentado amparos para prohibir las corridas de toros, comentó que “Creemos que es un acto anacrónico, que no tiene sentido seguir haciéndolo en la actualidad… Lo que esperamos es que se recapacite y se pueda hacer algo simbólico”. También sugirió que se podría modificar por “animales artificiales”.

Desde una perspectiva democrática, los activistas en pro del bienestar animal tienen derecho a manifestarse; pero desde una perspectiva cultural, es risible cuando se propone la anacronía de las costumbres. Continuando con Sánchez, concluyó que: “Ya necesitamos evolucionar, necesitamos que la gente evolucione, que la autoridad evolucione y que vayamos a la par. Porque lo único que estamos pidiendo es que se protejan a los animales. La tradición puede seguir, pero sin maltratar a los animales”. Esta declaración remite a un evolucionismo clásico y anacrónico, cuyas expectativas etnocéntricas pretenden que el otro modifique su comportamiento “bárbaro, salvaje, no evolucionado”, por uno “noble, bueno, civilizado, evolucionado”.

El Paseo del Buey sigue siendo un acto de cohesión social, al participar gran parte de la comunidad del Pueblito en la crianza, compra, traslado, decoración, faena, cocción y repartición. Del mismo modo, ha habido actos sin necesidad de un activismo consciente por la procuración de un mejor trato animal.

Me preguntó: ¿Dónde serán más evolucionados: en Suiza o en El Pueblito?

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