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La excandidata del PRIAN

La semana pasada, en un programa de televisión con la periodista Azucena Uresti, la excandidata presidencial del PRIAN, Xóchitl Gálvez, estalló ante la diputada federal de Morena, Vianey García. Todo porque la diputada señaló que Xóchitl Gálvez había sido la candidata del PRIAN, algo más que evidente.

Gálvez perdió la cordura y, con gritos, se dirigió a Vianey García diciéndole que “la campaña electoral ya había terminado” y que Vianey decía eso “para desprestigiarla”.

Todas y todos sabemos que Xóchitl Gálvez fue la candidata presidencial del PAN, del PRI y del PRD y que, por lo tanto, fue la candidata del PRIAN antes, durante y después de la campaña electoral. El hecho de que las campañas electorales hayan terminado y que las elecciones ya se hayan llevado a cabo no quita que Gálvez fue la candidata del PRIAN y, por lo tanto, es totalmente correcto etiquetarla como “excandidata del PRIAN”, así como nos podemos referir a la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, como “excandidata de Morena” o “excandidata de la coalición Seguiremos Haciendo Historia” y a Jorge Álvarez como “excandidato de MC”.

Gálvez le pidió a García que la llamara “Xóchitl”, “ingeniera” o “empresaria”, pero no “excandidata del PRIAN”, porque, en este último caso, García lo hacía para “desprestigiarla”, como si Gálvez no se hubiera desprestigiado a sí misma disfrazándose de botarga de dinosaurio en el Senado, inventándose la historia increíble de que de niña vendía 600 gelatinas diarias antes de irse a la escuela o de que haya sido incapaz de pronunciar discursos coherentes sin la ayuda de un teleprompter.

Pero, además, al argumentar Gálvez que decirle excandidata del PRIAN era desprestigiarla, ella misma se contradice, pues cuando la ungieron como candidata fue a las sedes del PAN y del PRI a decir que estaba orgullosa de ser la candidata de ambos partidos. Incluso en la sede del PRI dijo que su papá fue priista de toda la vida y de que había muerto “orgullosamente priista”.

Por si fuera poco, Gálvez señaló, implícitamente, que no se le podía decir “excandidata del PRIAN” porque ella no estaba afiliada ni al PAN ni al PRI, como si eso contradijera que, de cualquier manera, fue la candidata de ambos partidos.

La historia de Gálvez la desmiente. Es panista hasta la médula, aunque no esté afiliada. Formó parte del gobierno del panista Vicente Fox en el sexenio 2000-2006. En 2010 fue candidata del PAN a la gubernatura de Hidalgo. De 2015 a 2018 fue jefa de la delegación Miguel Hidalgo, de la CDMX, postulada por el PAN y, de 2018 a 2024, fue senadora plurinominal postulada por el PAN. Así que, aunque no esté afiliada, es panista hasta el tuétano.

En su caso, aplica perfectamente el refrán de que “si grazna como pato, camina como pato y se comporta como un pato, entonces, ¡seguramente es un pato!”.

Claro que no la versión tergiversada que dio, en septiembre de 2024, la coordinadora del PAN en el Senado de la República: “es pato si parece pato, si tiene plumas blancas, pito de Paco (sic) y además dice ‘cuac’”, la que, además de no saber que los patos pueden tener diferentes colores en sus plumajes, tuvo el lapsus de “pito de Paco”, lo que la convirtió en tendencia y en motivo de escarnio en redes sociales.

Así que Xóchitl Gálvez se la debe tomar con calma, pues si considera que es un desprestigio llamarla excandidata del PRIAN, es porque ella misma sabe que ambos partidos están sumamente desprestigiados y, aun así, aceptó representarlos en la contienda por la Presidencia de la República.

anbapu05@yahoo.com.mx

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