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Llegó a Querétaro el tiempo de la participación ciudadana II

Hay muchas formas de comprender la participación ciudadana. Hemos señalado cómo en el neoliberalismo ésta se entiende como “menos gobierno, más sociedad”. Los gobiernos de esta línea pueden ofrecer al ciudadano (igual que al cliente), “lo que pida”. Si no pide, mejor. En caso de conflicto, no hay necesidad de que la autoridad haga valer la ley, límite o sancione al infractor; basta con “ser árbitro de un pleito entre particulares”. No importa si una de las partes enfrentadas es el ciudadano influyente, dueño de un expendio de gasolina (como en El Porvenir), o de una chatarrera (como en Carrillo) o de una fraudulenta desarrolladora (como en El Encino) y, la otra, un grupo de ciudadanos “comunes” que sólo intenta vivir en paz. 

Este régimen neoliberal ha causado, tras 40 años de existencia, graves desastres sociales y climáticos, pues cual Rey Midas convierte en mercancía todo lo que toca; un rey que ha desatado el egoísmo y la ambición generalizada, lanzando a cada ciudadano-individuo a una guerra de sálvese quien pueda, tratando de evitar ser clasificado como “desechable” (o “inexplotable”, diría Lilian Forrester) y conseguir, en cambio, el máximo de privilegios con el mínimo de esfuerzo.

En tiempos tan convulsos como el actual, los gobernantes de cualquier nivel dedican mucho tiempo y energías en tratar de mantenerse aferrados a la silla de un caballo brioso (el pueblo), que no se deja dominar (metáfora de Paul Valery, filósofo y escritor francés). Por eso, se impone una nueva narrativa, acorde con lo que éste desea escuchar y, por eso resulta vital para los políticos de carrera afirmar que “estamos en el tiempo de la ciudadanía”. Éstos están tan desprestigiados y sus partidos, tan pulverizados, que hay que explicar que la Marea Rosa se integra por “ciudadanos no políticos”.

Tan importante es la nueva narrativa que “Felifer” ofrece crear una Secretaría de Atención Ciudadana y otra de Planeación y Participación Ciudadana, al servicio de la gente; de esa gente que, a fuerza de dramáticas experiencias, se ha vuelto altamente crítica y escéptica:

Para recuperar la confianza, algunos ofrecen “ciudadanizar la política” (sic); como si los ciudadanos fuesen impecables por el solo hecho de serlo, o la política fuese sucia por antonomasia; o como si los políticos no fuesen ciudadanos; o como si la política no nos concerniese a todos (pues no sólo es lucha partidista, sino tarea fundamental para organizar la polis=ciudad).

La buena noticia es que, en todo el país, incluyendo Querétaro, la ciudadanía que no pertenece a ningún partido (y pide a gritos atención), participa intensamente en la lucha por mejorar su entorno. Así encontramos múltiples movimientos ciudadanos, autonombrados “de a pie”: defensores del territorio, del derecho al agua, al bienestar, a la igualdad en la diversidad, a la salud, al trabajo decente, a la ciudad, a la movilidad, a la naturaleza…; que organizan verbenas populares; colaboran espontáneamente como rescatistas o enfermeros en tragedias como los sismos de septiembre; exigen limitar a la industria y al comercio para que no invadan sus espacios vitales; promueven las artes, las letras, las ciencias, el rescate de la historia popular; buscan personas desaparecidas, y un largo etcétera.

Aunque muchas veces esta participación ciudadana, sea ninguneada, bloqueada, castigada, desalentada y desaprovechada por quienes detentan el poder oficial y económico, va ganando cada vez más fuerza.

En medio del caos que actualmente vivimos surgen también en diversas partes del país, incluyendo Querétaro, organizaciones ciudadanas independientes, que están abriendo grietas en el sistema legal, para ser consideradas formalmente en la toma de decisiones públicas.

Así, #QuerétaroParticipa (integrada por al menos 30 colectivos), luego de 4 años de trabajo, estudio, discusiones y gestiones con la LX Legislatura y con el IEEQ logra impulsar una Nueva Ley de Participación Ciudadana, que ya fue aprobada por la comisión correspondiente y, este viernes también, por el Pleno del Congreso. ¡Enhorabuena!

Toca a todas las organizaciones de todos los barrios queretanos apropiarse de esta nueva ley, para darle vida y fortaleza (Continuará).

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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