Luis Ugalde Monroy y su contexto

Luis se ubica en los momentos en que mujeres y hombres, junto con el Secretariado Social Mexicano (SSM) (1925-2025), hicieron posible pensar y vivir la utopía del reino. Es en este contexto que se ubican también las y los queretanos como Chava Canchola y Cecilia Loría.
El padre Manuel Velázquez, presidente del SSM, funda la primera cooperativa de ahorro y crédito en México en octubre de 1951, llamada Caja Popular “León XIII”, del Centro Social de Trabajadores de la Colonia América, en la hoy CDMX, con la idea de que las cooperativas tienen que formar a la gente. El modo de educar es con obras y juntos, un camino para la independencia económica. Las obras de transformación es hacer de gente suelta en gente unida. El pueblo unido puede hacer más de lo que cree que puede. Su lema: “Por un capital en manos del pueblo”.
Muchas de estas cooperativas están cumpliendo 50 años. Un ejemplo de ello es la Cooperativa de Ahorro y Préstamo Nuevo México, en el Estado de México, con poco más de 30 mil asociados y muchos de ellos jóvenes. En su legado, a nivel nacional, suman 8 millones de socios en las 151 cooperativas autorizadas por la Comisión Nacional de Valores.
Desde 1945, ya con el padre Pedro Velázquez al frente, el SSM aplicó el método de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), de “ver, juzgar y actuar” y acercó al SSM a sacerdotes sindicalistas como Rodolfo Escamilla y reinició actividades con temas económicos y sociales, difundiendo la doctrina socialcristiana y creando centros formativos en barrios urbanos populares y campesinos. En enero de 1954 se realizó el Primer Congreso Nacional de Cajas Populares, con lo que el movimiento tomó impulso como auténticas cooperativas, no confesionales.
La postura crítica de su situación por parte de la JOC fue considerada radical por la mayoría del Episcopado, subversiva por los sectores empresarial y gubernamental, lo que conduciría a la crisis que culminó en el contexto de Tlatelolco en 1968.
Fueron las influencias del Vaticano II y Medellín, junto con la apertura hacia América Latina, las que hicieron evolucionar la visión de la realidad social del grupo de sacerdotes del SSM, hasta colocarlos frente al cambio estructural. Nuevas categorías irrumpieron entre los miembros del equipo: dependencia, dominación, opresión, marginación y, sobre todo, liberación. El SSM optó por el pueblo pobre y oprimido, solidarizándose con el movimiento popular-estudiantil de 1968.
En la década de los años sesenta, el SSM fue forjador de varios organismos en el ámbito obrero y campesino, como el Frente Auténtico del Trabajo (FAT), que se radicalizó y se asumió como autónomo, y el Centro de Desarrollo Agropecuario (Cedesa), en Dolores Hidalgo, Gto., y asesoró al Centro Nacional de Ayuda a las Misiones Indígenas, entre otros, lo que condujo a una teología india.
La Iglesia Católica había incorporado el marxismo como método de análisis y se empezó a desarrollar la Teología de la Liberación. Obispos como don Sergio Méndez Arceo expresaron públicamente su opción por un socialismo democrático. Al ascenso de Salvador Allende a la presidencia en Chile, surgieron en México los grupos “Sacerdotes para el Pueblo” y “Cristianos por el Socialismo”.
En las raíces del conflicto entre la jerarquía eclesial y el SSM se encuentra la acción liberadora adoptada por este último en 1968, cuando evolucionó en sus posiciones y propuso el cambio estructural para la solución de los problemas sociales. Cinco años después fue acusado de tener posiciones socialistas y marxistas. El conflicto, que duró varios años, no afectó gravemente al SSM, ya que todas sus obras tenían autonomía respecto al centro.
En 1977, fueron asesinados dos sacerdotes ligados al SSM: Rodolfo Aguilar y Rodolfo Escamilla.
María Esther Durán Ortega “Tercia”, nacida días antes del alzamiento cristero en una ranchería de Jerécuaro, nos cuenta: “en mí brotó la rebeldía contra la opresión a la mujer y por eso me metí de monja, soñando servir a los pobres y de donde fui saliendo poco a poco, al rebelarme a la injusticia contra las indias de mi raza”. Cuando dejó el convento, contrajo matrimonio con Luis, al que la Iglesia institucional había expulsado del sacerdocio. Al morir ella, Luis fue readmitido por la Iglesia en su calidad sacerdotal, reivindicando el error institucional cometido en el pasado.
Grito a Tiempo, al Pueblo y al Clero, texto escrito por don Luis, es un llamado a forjar empresas populares basadas en la “solidaridad fraternal en las que solo el pueblo que encarna la palabra de la ayuda mutua salva al pueblo”. La creación de empresas cooperativas que desarrollan a las personas sienta las bases para generar común-unidad, comunidad, concepto y vivencia que han desarrollado amplia y profundamente las comunidades.
Las cooperativas, sostiene, son fieles a los principios de libertad y voluntariedad, promotoras de la dignidad de la persona. Nacen de las bases de las organizaciones, son administradas y sus frutos son para beneficio de los mismos necesitados. Las cooperativas sientan las bases para que las personas rechacen su pasividad frente al gobierno y asuman su responsabilidad como actores principales en la construcción de una sociedad más sana, en paridad con cualquier semejante.
La ONU declaró 2025 el Año Internacional de las Cooperativas. Seguro se alegrará desde donde se encuentre.


