Qatarsis mundialista

Qatar es un sinsentido

La corrupción se vuelve un lugar común en el mundo, el dinero no sirve para aliviar los males del planeta, pero sí para que un país del tamaño de Querétaro se haga un ostentoso evento deportivo. Occidente levanta la voz señalando el tamaño de la infamia, pero tampoco creamos que hay mucha calidad moral para desgarrarnos la vestidura en contra de las corruptelas de la FIFA y la violación de los derechos humanos que se le señalan a Qatar.

La manera como se eligió la sede de este mundial se remonta al 2010, poco tiempo después comenzaron las investigaciones que hicieron rodar cabezas, pero no pasó nada. La exhibición de aquella cadena de sobornos era para que a Qatar le hubieran quitado la sede, pero el dinero fue mucho y este pesó, Qatar es una especie de millonario de mal gusto que se compró su mundial de futbol, un capricho que salió carísimo y que exhibió las trampas de la FIFA. Hace doce años esta pequeña nación árabe pretendía darse a conocer como un país islámico moderno, abierto y cosmopolita, pero más bien nos enteramos de las miles de muertes y las condiciones en que trabajaron sus migrantes para materializar la copa del mundo.  

Qatar es un pequeño país sin tradición futbolística, es el niño millonario que juega mal al futbol, pero que tiene los zapatos carísimos, que es dueño del balón y que su papá presta la camioneta de lujo para llevar a todos al partido. Es el niño que juega en el once titular porque su papá el emir Tamim bin Hamad Al Thani lo alinea a billetazos. El jeque desconoce convenientemente su tradición islámica y le dice al mundo que será hermoso dejar de lado las cosas que nos dividen para celebrar juntos la diversidad, por lo menos un mes en que el mundo occidental invade Qatar con fiestas en las calles, y eso, la fiesta, es el encanto del mundial más allá de la podredumbre que lo cimienta.

Qatar y Ecuador fueron los países que abrieron la copa del mundo. Un día antes del partido se filtró el rumor de que al puro estilo como Argentina pasó a la final en 1978, los qatarís intentaron corromper a los ecuatorianos para que se dejaran ganar en la inauguración, y como se han presentado las cosas en la última década con respecto al mundial y a la nación árabe, hubiéramos podido pensar que no teníamos pruebas, pero tampoco dudas sobre dichos sobornos. Si los qatarís se hicieron de un mundial y construyeron infraestructura para llevarlo a cabo soltando millones de dólares, cómo no iban a poder comprar el partido menos atractivo en la historia del futbol, es que un Qatar versus Ecuador solo podría tener gran audiencia por lo que fue, la inauguración de la copa del mundo 2022.

Ecuador se impuso en la cancha y ganó 0 – 2 sin mayor problema. “Ganaron caminando” solemos decir cuando un equipo gana sin hacer mayor esfuerzo. La afición qatarí logró conformar una especie de barra brava en una de las cabeceras del estadio, iban vestidos con playeras rojas y saltaban y cantaban como si los hinchas argentinos los hubieran entrenado. El resto de las tribunas estaban ocupadas de árabes con sus turbantes y hombres y mujeres con playeras amarillas apoyando a Ecuador. Tik Tok nos muestra el color de la copa, todo aquello que no pasa en la cancha sino alrededor del certamen, las formas en que los aficionados apoyan a sus países se convierten en la sal que sazona a la copa del mundo. Las qatarís no pueden apoyar en la tribuna a su selección por su condición de mujer, por mucho que el futbol sea global, este se enmarca en el contexto de cada cultura.

El partido inaugural llevaba apenas tres minutos de haber iniciado para que surgiera la primera polémica con respecto al juego: el VAR anuló un gol a Ecuador y todos nos preguntábamos el porqué de la decisión. Resulta que para este mundial la FIFA dotó al certamen con más tecnología para detectar con mayor exactitud el fuera de lugar.

El gol que mete Edder Valencia se anuló porque antes de  que el balón entrara a puerta Qatarí, este fue tocado por un ecuatoriano y detrás de él solo había un jugador contrario, la regla dice que por lo menos tiene que haber dos jugadores contrarios antes del contacto, misma cosa por la que se le anuló a México un gol contra Sudáfrica en la inauguración del mundial de 2010.

En la manera como se dio la jugada era humanamente imposible ver que el jugador ecuatoriano que alcanza a tocar la bola con la cabeza no está delante de dos jugadores contrarios, apenas es su pierna la que está en fuera de lugar, pero fue la nueva tecnología la que dictaminó correctamente la anulación del tanto. Nadie a primera vista supo el porqué, bueno, ni a primera ni a segunda ya que la repetición tampoco daba certeza.  En el futbol moderno es la tecnología la que puede ver lo que no logra captar el ojo humano; los dirigentes de este futbol podrán ser muy corruptos en el escritorio, pero muy puristas para que en la cancha no vuelva a pasar jamás una mano de dios como la de 1986.

Después de la polémica del gol anulado, Edder Valencia marcó dos veces y fue suficiente para que Ecuador ganara. Qatar podrá tener mucho dinero, pero los recursos económicos no son igualmente proporcionales a su calidad futbolística. Qatar como epicentro futbolístico es un sinsentido, ha puesto una de las sedes más controversiales en la historia de los mundiales, no tiene tradición futbolística ni la mística que ponen a veces las nacientes naciones futboleras. La cualidad de Qatar para albergar dicho evento fue el dinero que terminó por corromper a los dirigentes de la FIFA, tendrá que venir el fin del certamen y los países del mundo tendrán que poner sobre la mesa, una urgente refundación del máximo organismo para que no vuelva haber otra sede al estilo Qatar.

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