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Los universitarios en números

“La educación es una herramienta para abrir el pensamiento. Te cambia. No es venir a perder el tiempo” señaló Fidel, estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), en vísperas del Día del Estudiante. La fecha de este día festivo varía dependiendo del país; en México se celebra este 23 de mayo, en conmemoración de la huelga estudiantil de 1929 para conseguir la Autonomía de la hoy Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Durante la huelga general –iniciada como estudiantil- de 1929, los alumnos de la entonces Universidad Nacional de México fueron agredidos por la policía dentro de la Escuela de Derecho el día 23 de mayo, motivo por el que este día se solemniza con los estudiantes de todo México como un recordatorio en pro de la lucha por una educación más abierta y participativa.

Por este motivo se han creado los jardines que llevan el nombre de “la plaza del Estudiante”, como el de la Ciudad de México, que también ostenta el nombre de la misma fecha. En países como Cuba y España se celebra el 17 de noviembre, en Nicaragua el 23 de octubre y en Argentina el 21 de septiembre.

 

“Yo escogí Derecho porque se me hace algo muy interesante y muy amplio, y que toda la gente llega a necesitar en un momento. El mundo está lleno de problemas y nadie lo sabe. Ya cuando empiezas a trabajar ves que hay gente que no encuentra que hay fronteras y límites en los actos y hace por hacer, antes no pensaba que fuera tan cierto. El mundo antes parecía más controlado”, contó Samantha, estudiante de la Facultad de Derecho de la UAQ.

“Yo creo que la educación ayuda, pero más que eso depende de cuánto quieras hacer las cosas para sobresalir en la vida. Conforme cambia la sociedad cambia también lo que debes de aprender, uno tiene que entender lo que pasa afuera.

Creo que las personas afuera tendrían que tener en cuenta el papel de uno como estudiante cuando trabaja, hay muchos lugares donde no te pagan nada o te dan una ‘ayuda económica’, y de una u otra forma un sueldo justo es lo que se necesita también; estudiar no es gratis, tristemente”, afirmó Samantha.

 

La UAQ cuenta con 29 mil 925 estudiantes en sus diferentes niveles de bachillerato, licenciatura y posgrado. Los estudiantes a nivel licenciatura en la UAQ conforman el mayor número, con 19 mil 923 estudiantes; le sigue la Escuela de Bachilleres, que cuenta con 7 mil 379 estudiantes, así como con 2 mil 623 en estudiantes de posgrado en el periodo 2017-2018. A su vez, el número de estudiantes de género femenino lo conforman 16 mil 781 estudiantes, y el de género masculino 13 mil 152 según cifras de su Unidad Institucional de Información y el cuestionario socio-económico de la institución.

 

“La educación es fundamental. Ahorita que son elecciones y le dan más importancia a cuestiones económicas o políticas, si hay por dónde empezar es por la educación. Todos necesitamos entender que si somos personas más cultivadas, si leemos, si todos queremos aprender y tenemos criterio propio podremos aportar más al mundo. Desde la educación empieza cambio; suena como algo fantasioso, pero al final si no eres una persona educada no tienes oportunidades, no para ti, sino para mejorar el mundo”, dijo Mónica, estudiante de la Licenciatura en Filosofía de la UAQ.

 

De los menores de edad de 3 a 7 años, que representan el 84.3 por ciento del total de población infantil en la República Mexicana, uno de cada 10 no asiste a ninguna institución educativa, mientras que esto se observa en el 36 por ciento de los adolescentes de 12 a 17 años, según la Encuesta Intercensal de 2015 del INEGI.

En la UAQ, el 82.5 por ciento de sus matriculados, cursaron sus estudios previos en la entidad, mientras que el 6.2 por ciento realizó sus estudios en el estado de Guanajuato, un 1.9 por ciento en el Estado de México, un 1.4 en el Estado de Hidalgo y el 0.4 por ciento en un país extranjero.

 

El sistema educativo debería de cambiar en que tienen que preocuparse por cosas realmente importantes, no como que los niños llevan forrados sus cuadernos, o que no los dejen entrar si no traen el uniforme, sino que tengas buena alimentación, hagas ejercicio, tengas tiempo de estudio; a veces es muy mecanizado. Las calificaciones son una cosa abstracta, lo que realmente importa es que crezcas como persona y que aprendas”, manifestó Salma, estudiante de la licenciatura en Artes Plásticas.

“Estudiar la carrera me ha hecho ver que la vida en realidad es más difícil, y hay que hacer sacrificios para hacer cosas buenas. A veces es tanto lo que uno tiene que hacer que se olvida todo. En artes plásticas a veces gastas más por los materiales, varía, pero la media serían 700 pesos a la semana”, explicó Salma.

 

Un 6.6 por ciento de los estudiantes de la UAQ señalaron en su autodiagnóstico que padece de estrés, baja autoestima o depresión tratada, mientras que el 0.7 por ciento padece de trastornos de límite de personalidad, y un 0.1 por ciento padece autismo o asperger.

Un 24.3 por ciento de estudiantes en la UAQ no posee computadora en casa y el 26.9 por ciento tampoco cuenta con servicio de internet. Por otra parte, el 39.6 por ciento de los estudiantes reportó carecer de recursos destinados a actividades recreativas y un 29.5 por ciento indicó disponer de capital para estas actividades solo de forma ocasional.

 

Fidel, estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo entró a esta carrera puesto que lo consideró un reto, “Yo debería estar en un lugar de ciencias duras, pero ya las dominaba bien. Así que cuando escogí, fue un dedazo. En dos años revolucioné completamente mi forma de pensar, llegué aquí siendo alguien completamente indiferente al mundo. Como a muchos, mi problema principal es el dinero para estudiar. Es una pérdida de tiempo no clavarse en estudiar algo que pueda explicar el mundo. Pensar que ‘solo quiero el título’ es un problema que hay en muchos estudiantes”, consideró.

Un pueblo educado va a crear muchas cosas, va a tener mejor gobierno, mejor salud, mejores personas. Todos tienen que ir a la escuela. Hay gente que reconoce el esfuerzo. Te dicen ‘échale ganas, siempre échale ganas’ y hay gente que si te apoya al menos con un ánimo. Casi es que te dicen ‘tú échale ganas para salir todos adelante’ y eso es muy padre. Es una responsabilidad medio pesada si lo ves así, pero la gente lo tiene en cuenta. Aunque tal vez, la gente debería tener más condescendencia al cobrarnos, algunas cosas, ya sea la renta por ejemplo”, expresó.

 

El 62.7 por ciento de estudiantes recurre al transporte público para trasladarse a la UAQ, mientras el 16.9 se transporta en automóvil propio, el 12.1 de los estudiantes se desplaza a pie, y un 4.4 por ciento utiliza el transporte oficial de la institución. Sólo el 58.9 por ciento de los estudiantes reportó tener recursos suficientes para transporte con regularidad.

El 17.6 por ciento de estudiantes de la UAQ trabaja más de 20 horas a la semana, mientras que el 14.4 lo hace por periodo de 20 horas o menos en el mismo lapso. A su vez, el 27.4 por ciento no ha ejercido un puesto de trabajo con anterioridad y un 40.6 por ciento ha trabajado en el pasado.

Actualmente, el 15.6 por ciento de estudiantes se sustenta económicamente por vía propia, mientras que el 4.5 por ciento es el sostén principal de su familia, a la vez que el 77.8 por ciento depende de sus padres o tutores para su manutención. De estos últimos, el 36.4 por ciento recibe en su familia ingresos de 3 a 4 salarios mínimos (5 mil 400 a 7 mil 200 pesos), el 34.7 reportó ingresos familiares por 1 a 2 salarios mínimos (1 mil 800 a 3 mil 600 pesos) y el 28.9 por ciento indicó ingresos por 5 salarios mínimos o más (7 mil 200 pesos en adelante).

El 14.2 por ciento de estudiantes de la UAQ indicó carecer de libros y materiales necesarios para sus actividades educativas, al tiempo que el 27.8 por ciento reportó disponer de estos recursos ocasionalmente, siendo que sólo el 58 por ciento señaló disponer siempre con este tipo de apoyos. Los cuatro estudiantes entrevistados coincidieron en gastar en promedio 500 pesos a la semana sin contar con el costo de los materiales necesarios para sus clases.

 

Mientras que el 91.8 por ciento de estudiantes de la UAQ se encuentra en soltería civil, el 4.4 por ciento está casado y el 1.9 por ciento en unión libre, a la vez que el 1.3 por ciento de estudiantes es madre o padre soltero, y el 0.6 por ciento se encuentra divorciado, separado o quedó viudo. A su vez, solo el 4.4 por ciento de estudiantes tiene un hijo y el 2.8 por ciento tiene dos o más.

El 16.3 por ciento indicó carecer de dinero suficiente para comer en la escuela, y el 35.5 por ciento señaló que solo ocasionalmente dispone de capital necesario para cubrir esta necesidad, al tiempo que el 42.8 por ciento cuenta con la remuneración suficiente para ello. Por otra parte, el 23.9 por ciento realiza menos de tres comidas al día, a la vez que el 63.8 por ciento hace tres y el 12.3 por ciento dispone de tres o más.

Educación pública contra privada

En relación a la educación pública y privada, Fidel opinó, al igual que Mónica, que en las instituciones privadas los profesores son más rigurosos con las clases y su desempeño. “En la pública te encuentras con cosas como profesores de Matemáticas que para una multiplicación tienen que sacar la calculadora, o de Educación Física que fuman y tienen sobrepeso. Claro, no son todos, hay muchos muy bien preparados. Aunque, al final, la pública lo que te enseña es ‘barrio’, lo que también no se aprende en las aulas”, expresó Fidel.

Samantha, proveniente de una institución privada, señaló que en su experiencia el sistema de las escuelas privadas tiene un mayor control de eficacia. Indicó, no obstante, que “de que sea mejor, el nivel creo que está bastante equilibrado”. A su vez, Mónica indicó: “no hay como las escuelas públicas en cuestión de educación, y de todos modos los profesores que dan clase aquí lo dan en las privadas”.

Los cuatro estudiantes entrevistados consideraron que un problema presente es la escasez de compromiso percibida respecto a algunos de sus compañeros de clase, así como la ausencia de maestros a sus clases. “En la universidad tenemos no sé si la ventaja o desventaja de que los profesores tienen otros empleos, que es ventaja porque les agrega experiencia, pero desventaja porque a veces pasa que faltan mucho por su otro trabajo y bueno, el estudiante estudia con el maestro o sin el maestro, pero sí creo que haría falta más presencia de parte de ellos”, señaló Mónica.

Respecto al Día del Estudiante, Fidel consideró, “En la situación del país debería de ser un descanso para reflexión o autocrítica con uno mismo. Van los chavos de Guadalajara, los de Ayotzinapa, los de Tlatelolco, que realmente a 50 años no están lejos y no tenemos las garantías, ni por el sistema económico ni el educativo o del gobierno, de que todos podamos estudiar, incluso sin ir a los extremos de lo que le ha pasado a muchos estudiantes por sus convicciones como personas”.

“Creo que los días festivos, como el del maestro o de las madres o del estudiante solo es una excusa más para no venir, aunque en el del estudiante haya clases”, señaló Mónica. A su vez, Samatha expresó: “Yo creo que por cualquier pretexto buscan que no haya clases”. “Considero que el día que se celebre algo hay que hacerlo. No voy a decir que es injusto que tengamos clases, porque a eso venimos. El Día del Estudiante los estudiantes deberíamos dejar ver para los demás que vale la pena serlo, que vean lo que hacemos, y que vean que está padre estudiar. Es de las cosas más importantes en la vida”.

La juventud en cifras

Para febrero de este año, uno de cada cinco adolescentes y jóvenes de todo el mundo –aproximadamente 263 millones- no está escolarizado. 63 millones de niños en edad de cursar la primaria –el 9 por ciento de la población infantil de entre 6 y 11 años en el mundo- no acude a ninguna institución educativa, al igual que 61 millones de adolescentes de entre 12 y 14 años –uno de cada tres- y 139 millones de jóvenes de entre 15 y 17 años –cuatro veces la cantidad de niños en edad de cursar primaria y el doble de los de edad de iniciar la educación secundaria-, según cifras del Instituto de Estadística (IEU) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

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