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¿Por qué hablar de menstruación?

La menstruación está presente en más de la mitad de la población en México, aproximadamente 64.5 millones de niñas, adolescentes, mujeres y cuerpos menstruantes viven este proceso biológico que durante mucho tiempo se ha tornado más a un tema social, pues ha sido estigmatizado por muchas culturas y durante generaciones. La sociedad, la familia, la escuela, los medios de comunicación, la religión, el Estado, como principales agentes de socialización, han promovido discursos que han vulnerado el pleno desarrollo de infancias, mujeres y cuerpos con útero y les han colocado en un espacio de discriminación, de exclusión social y de un rechazo al cuerpo y sus procesos. En este sentido, es urgente reeducar, visibilizar y fomentar una educación menstrual que resinifique y dignifique para el pleno goce de la vida personal, familiar y comunitaria. 

Es una realidad que las niñas y las infancias menstruantes conozcan muy poco de cuando llega su menarquia (la primera menstruación) y los cambios que experimenta su cuerpo; esta falta de información es preocupante, ya que cuando se comienza a menstruar, las oportunidades pueden verse radicalmente disminuidas; las niñas y las infancias menstruantes, pueden dejar de asistir a la escuela, de dejar de formar parte de la dinámica familiar, de excluirse o aislarse por sentir vergüenza sobre su cuerpo, pueden vulnerar su salud por no mantener un buen cuidado al asear su vulva, entre muchas otras cuestiones; por lo que la menstruación puede marcar el inicio de muchas limitaciones.

Por otro lado, la menstruación no debe ser un tema exclusivo de mujeres y cuerpos menstruantes, ya que esto agudiza los estigmas y enfatiza la menstruación como algo negativo del cual no se puede hablar. Es por ello que niños y hombres cisgenero deben de normalizar hablar del tema en casa, como en la escuela, en la calle, sin que este provoque ningún sentimiento de rechazo o vergüenza en las mujeres y cuerpos menstruantes.

Visibilizar y hablar de la menstruación se ha convertido en una postura política que va más allá de explicar un tema fisiológico, pues los discursos en torno a ella, ha significado la representación del conjunto de valores impuestos al género, por lo tanto, es algo que debe cuestionarse. Saber sobre el ciclo menstrual y los procesos del cuerpo es un derecho humano que quita el pudor y brinda una oportunidad para reconocer el cuerpo, reapropiarlo y resignificarlo.

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