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¡La lucha sigue, Guaymas!

Kevyn Simon Delgado

El exguerrillero Mario Álvaro Cartagena López, mejor conocido como “El Guaymas” (por haber nacido en Guaymas, Sonora, en 1952), falleció el pasado 13 de julio, como informaron su hijo y el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, del que era miembro desde hacía varios años. Todavía el 10 de junio había asistido a Palacio Nacional junto a otros activistas, donde se reunieron con el presidente López Obrador, con motivo de los cincuenta años de la matanza ocurrida en 1971. Y el 12 de julio había participado en un acto de solidaridad con Cuba en su embajada. Del mitin partió al hospital sintiéndose mal, a causa de un derrame interno. En la operación, El Guaymas sufrió un infarto.

Cartagena López fue militante del Frente Estudiantil Revolucionario, de donde pasó a ser miembro fundador de la Liga Comunista 23 de septiembre, en marzo de 1973, organización político-militar que luchó con la utopía comunista como meta. Tenía apenas 21 años. Tras unos meses, fue capturado en enero de 1974, siendo encarcelado en el penal de Oblatos, Guadalajara. En compañía de otros cinco militantes también presos, protagonizó una espectacular fuga en enero de 1976, reintegrándose a las actividades revolucionarias clandestinas.

Para entonces, todo el movimiento armado socialista en México había sido duramente golpeado. Cientos de militantes habían caído bajo la bota represora del Estado. En abril de 1978, “El Guaymas” será confundido por la policía del Distrito Federal como un delincuente común y en la persecución recibirá siete disparos por la espalda. Desangrado sobre el pavimento, será trasladado a la Cruz Roja donde, unos reporteros que cubrían la sangrienta nota roja, lo fotografiaron. Dichas fotos quizá hayan salvado su vida, al hacer más difícil que el Estado le diera el tiro de gracia u optara por desaparecerlo como era la estrategia frente a los guerrilleros de la Liga.

A punto de operarlo, la Brigada Blanca (grupo organizado anticonstitucionalmente por el Ejército y la DFS con la tarea de cazar guerrilleros) interrumpió y con armas largas en mano, se lo llevaron al Campo Militar Número 1, donde le amputaron una pierna, producto de los disparos y la tortura. Rosario Ibarra de Piedra, del Frente Nacional Contra la Represión y de Amnistía Internacional, logró rescatarlo con vida en una acción urgente de presión contra el gobierno de México, al que le hicieron llegar miles de telegramas reclamando la presentación con vida del recapturado militante. El Guaymas se convirtió así en el único sobreviviente de la Liga que salió con vida del Campo Militar.

Saldría del Reclusorio amnistiado en 1982, tras lo que se adhirió al FNCR y al Comité 68, presentándose en los espacios que pudiera para dar su testimonio como sobreviviente de la “guerra sucia” emprendida por el Estado mexicano, reclamando la presentación de cientos de personas que fueron desaparecidas. Acá en la UAQ tuvimos el gusto de poder participar con “El Guaymas” en un par de iniciativas del grupo del Archivo Histórico ‘Madera’, compuesto por ex militantes e historiadores que buscan recuperar la memoria histórica del movimiento y de la Liga Comunista 23 de Septiembre: en marzo de 2017, con la donación completa del periódico “Madera”, órgano de la Liga, el cual pueden consultar en la Biblioteca Central de la UAQ, y, posteriormente, en una exposición fotográfica sobre el tema en la Facultad de Filosofía. Por supuesto, compartimos comida, historias y risas. Me daba gusto ver que cuando “El Guaymas” participaba desde su casa en presentaciones virtuales, a partir de entonces solía ubicar a su espalda el póster que se hizo para publicitar la donación del “Madera” a nuestra Universidad. En fin, se ha ido un grande. Que en paz descanse, el gran Guaymas.

PD: ¡Muchas felicidades al Tribuna de Querétaro por sus primeros mil números! Ha sido un gusto.

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