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Oda a la locura de ser diferente

Por ello, locura no es una patología normalidad sí; locura es un halago, cuidado con la gente que pida que seas normal, ni nuevos normales, ni antiguos normales.

Filosofando sobre la locura, en un largo coloquio de la vida llegamos a la siguiente conclusión: locura es un epíteto zahiriente que busca denigrar lo diferente. En la curva de distribución de Gauss, hay datos centrales y extremos (derecha e izquierda) la parte central se denomina “normal” y los datos diferentes “extremos”.

La amplitud o área central de la curva puede variar y en consecuencia la de los extremos será mayor o menor. El área central de la curva es la “normalidad” y las puntas sería la locura, lo diferente, los datos extremos. El comportamiento humano sigue una tendencia descrita por la curva de Gauss, una inmensa cantidad de seres humanos (hombres, mujeres y de otros géneros) se comportan “normalmente” siguen los paradigmas hegemónicos: nacen, crecen, se reproducen y mueren, otorgando su energía vital convertida en trabajo y éste en ganancia monetaria para los grandes ricos, los cuales concentran y centralizan la riqueza social.

Erich Fromm señaló “la mayoría de los seres humanos mueren sin haber vivido”; es decir todos aquellos que se comportan normalmente.

El comportamiento humano diferente, el de los seres humanos que nos colocamos en los extremos de la curva de Gauss, seremos etiquetados con determinado grado de locura. Los hombres, mujeres y seres de otros géneros adjetivados como “locos” son los transformadores sociales que han hecho avanzar a la humanidad, el resto “los normales” se han dedicado al consumo compulsivo, a desvirtuar y condenar las “locuras” de los datos extremos y a morir sin haber vivido. Por ello, locura no es una patología normalidad sí; locura es un halago, cuidado con la gente que pida que seas normal, ni nuevos normales, ni antiguos normales.

Los normales impulsaron y se sometieron al esclavismo, al feudalismo, a la santa inquisición, al santo oficio, al capitalismo, al imperialismo, al neoliberalismo; los diferentes o “locos” hicieron revoluciones, rebeliones, inventos, descubrimientos científicos, murieron en los intentos o vivieron en santa paz, pero siempre haciendo algo diferente a lo “normal”, fueron guerrilleros, artistas, poetas, monjes, deportistas, escultores, anarquistas, comunistas, socialistas, pacifistas, ecologistas, entre otros.

Revalorar la locura es enfrentar el miedo a no ser “normal” y ser felizmente diferente, pues cada ser humano es único, irrepetible e irremplazable; por lo tanto, viene diseñado por la evolución biológica para seguir un camino también único, irrepetible e irremplazable, pero las sociedades hegemónicas, castran a los individuos, los someten a la escolarización, proceso de domesticación para aprender a obedecer.

La locura debe fomentar la construcción de conocimiento significativo, aprender a pensar de forma crítica y autocrítica, aprender para la vida, para que al concluir la existencia biológica se pueda tener la satisfacción de poder decir viví y muero satisfecho.

Toda forma diferente de apreciar, interpretar y transformar la realidad, se mira por la gente normal y alienada como “locura”, las estructuras hegemónicas intentan reprimir toda disidencia, pero como escribió el poeta Bertolt Brech “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.

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