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Transformar las circunstancias y condiciones, proceso fundamental en la recuperación de la salud

“Ser joven y no ser revolucionario es

una contradicción hasta biológica”

—Salvador Allende

Las circunstancias y condiciones de vida son el sustrato fundamental que determinan las características emocionales de los seres humanos, es la interacción entre éstas y las respuestas emocionales lo que permite la sobrevivencia de los individuos. Ser aptos, como afirmó Darwin, no significa únicamente ser sobreviviente, sino sobre todo vivir una vida equilibrada y feliz, así como dejar descendencia fértil con esas mismas características.

Carlos Marx, insigne filosofó, señalo que el ser social determina la conciencia social, es decir, precisamente son las circunstancias y condiciones de vida las que definen la forma de pensar y sentir de los seres humanos. Las emociones y los sentimientos son parte de la herencia cultural de la especie humana, de generación en generación las nuevas cohortes reciben de sus ancestros valores, sentimientos y respuestas emocionales que los hacen más aptos para la sobrevivencia, construyéndose así el carácter de los individuos como señalo Wilhelm Reich, psicoanalista de la Escuela de Viena.

Las circunstancias y condiciones de vida incluyen las familiares, laborales, económicas, culturales, relacionales, naturales, entre otras, por ello el proverbio popular dice “dime con quién andas y te diré quien eres”, esto se traduce en el hecho de que al conocer la forma de vida de un individuo se puede estimar, con una certeza altamente significativa, su forma de comportamiento.

En consecuencia, la transformación de las circunstancias y condiciones de vida es una contribución fundamental para la recuperación y conservación de la salud humana, tanto del cuerpo como del alma. Una vida de calidad y feliz provoca sociedades equilibradas que viven en paz, mientras que una vida llena de carencias afectivas y materiales genera individuos intolerantes y rapaces.

A lo largo de la historia, en casi todos los lugares del planeta han emergido luchadores sociales que se han propuesto transformar las circunstancias y condiciones de vida de la poblaciones, unos por la vía violenta, otros de forma pacífica, muchos de esos experimentos han sucumbido debido a que existió contradicción entre la forma y el contenido, y no necesariamente porque las ideas hayan sido equivocadas.

Salvador Allende, uno de los primeros en proponer activamente la revolución pacífica en Latinoamérica, en su discurso en la Universidad de Guadalajara en 1972 señaló: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”, indicando con ello que las propuestas de transformación de las circunstancias y condiciones de vida es un proceso fundamental para la recuperación y conservación de la salud orgánica y espiritual de los pueblos, y que el termómetro de esas propuestas es la juventud, porque durante esa etapa de vida es cuando se ventila lo mejor o peor de cada individuo.

La juventud, como etapa de tránsito, hacia la vida adulta, es la época en que el individuo quiere probar sus propias capacidades y cometer sus propios errores, es cuando el carácter construido durante los años previos emerge y se muestra tal como es y muy probablemente como será, un carácter imbuido de valores positivos, como la justicia, la paz, la libre determinación de los pueblos, buscará transformar las circunstancias y condiciones de vida, incluso sacrificando lo más valioso: la vida misma, como se evidenció en las luchas emancipadoras de América Latina.

Cada cohorte generacional ha insertado su sello propio, como se dijo, unos mediante procesos violentos, otros pacífico-electorales, otros a través del ambientalismo, la cultura, la ciencia, el deporte, proyectos productivos y sociales, una gran diversidad de iniciativas cuyo fin es transformar las circunstancias y condiciones de vida, con un rumbo de justicia, libertad, equidad, participación social y equilibrio emocional .

La búsqueda de mejores circunstancias y condiciones de vida para los seres humanos, debe ser un camino de felicidad, como dejo escrito Julius Fucik, en su obra ‘Reportaje al pie de la horca’: “He vivido para la alegría y por la alegría muero. Agravio e injusticia sería colocar en mi tumba un ángel de tristeza”, pues no puede brindarse al otro lo que no se posee, sea felicidad, amor o cualquier otro sentimiento.

Re-evolucionar, es no dejar que los circunstancias y condiciones evolucionen pausadamente, sino acelerar esos cambios objetivos, mediante lo subjetivo, es decir a través de la participación de los individuos, promover la cultura, la salud humana, la recuperación y conservación de los ambientes naturales, el fortalecimiento del tejido social, la promoción de relaciones equitativas y armónicas, sustentadas en la aceptación y el perdón activo, entre otras, son acciones revolucionarias, no hacerlas, es una contradicción hasta biológica.

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