Tigres de Papel

El aeropuerto que disfrutarán en silencio… (0 el tremendo caso de la tlayuda maldita)

La inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), por parte del gobierno federal y que es una de las joyas de la corona en el proyecto de la 4ª transformación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, calló muchas bocas que se inflamaban de una verborrea desmedida, agresiva, infame, pero alimentó otras que se desataron a raíz del magno acontecimiento. Por supuesto, los medios le han dado amplia cabida a todas estas expresiones lapidarias que tratan de ensuciar, a como dé lugar, la consumación de un proyecto largamente acariciado.

La insidia es el recurso favorito de la derecha y de la prensa opositora; no hay ecuanimidad en sus reclamos, es una agresión permanente, supuestamente respaldada en datos duros, en agudas interpretaciones y en malsanas voluntades periodísticas. Me viene a la memoria el artículo del periodista Ricardo Rocha, alusivo al tema y titulado: “Texcoco: el pecado original; Santa Lucía, el pecado terminal”, en donde plantea que no se trató de un acto de gobierno, sino que fue pura propaganda y se esmera en denostar todo lo relacionado con la puesta en marcha del AIFA en un tono desproporcionado y hostil en exceso.

No hay porque tenerle miedo a la crítica, si ésta se fundamenta en datos concretos y verídicos, pero cuando el ejercicio crítico nace del odio, del recelo y del golpeteo político, se desvirtúa el periodismo y se convierte en otra cosa, en un arma para favorecer ciertos intereses de grupo y, en especial, para apoyar las aviesas intenciones de una aposición moralmente derrotada, una derecha recalcitrante e intolerante que todo lo pretende incendiar.

Otro asunto sumamente condenable fue el hecho de las vendedoras ambulantes que se apostaron en el aeropuerto para ofertar sus mercancías, el espinoso tema de la tlayuda maldita, que exhibió el nivel de la crítica política y periodística que padecemos en México. No encontraron otro resquicio para la crítica mordaz que ocuparse de una banalidad, pero que a la clase pudiente le es de enorme trascendencia. Es decir, pensar que la tlayuda maldita acaparó la atención de los medios y opositores es un dato que no debe pasar desapercibido. Nos habla de racismo, clasismo y de una intolerancia inaudita. Y lo que falta.

¡Lo que faltaba! Se trata de un video promocional de un grupo de artistas y estrellas del espectáculo que, de la noche a la mañana, se convirtieron en férreos defensores del medio ambiente y exigieron al gobierno federal, con voces destempladas, que detenga la construcción del Tren Maya por la devastación ecológica que está provocando en el sureste mexicano. Me llena de indignación que ahora surjan los superhéroes de la farándula para manifestarse con un tono melodramático que ni en sus mejores andanzas telenoveleras hubiesen podido alcanzar.

Lo más decepcionante es que se trata de figuras que yo tenía en alta estima y gran admiración y quienes habían esbozado una actitud progresista en cuanto al ejercicio político, pero, ¡oh decepción!, la realidad es otra. Artistas de la talla de Rubén Albarrán, Kate del castillo, Saúl Hernández y, más triste aún, Ofelia Medina y Natalia Laforcaude, se suman al corifeo de la derecha opositora y simulan estar realmente preocupados por el supuesto ecocidio. Sólo una pregunta quisquillosa, ¿les habíamos escuchado oponerse a cualquier otro atentado contra la naturaleza (que son incontables) en los 36 años de la larga noche neoliberal? Yo, jamás. ¿Y usted?

En fin, aún faltan muchos escollos que librar y habremos de dar cuenta del modo como los medios de comunicación y los opositores a la 4T, van a realizar la cobertura informativa de los siguientes mega proyectos y acciones decisivas del gobierno federal y que, seguramente, serán en el mismo tenor que lo hicieron con el AIFA. Por lo pronto, golpe dado, ni Dios lo quita, y es que la gran inauguración del nuevo aeropuerto tuvo una cobertura mediática impresionante, mejor publicidad no le pudieron hacer.

Nos quedamos con las sabias palabras de Claudia Sheinbaum: “Nuestros adversarios la disfrutarán, aunque sea en silencio”. Así sea.

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