Bella Ciao

La insólita toma de la embajada de México en Ecuador

En un hecho inédito, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ordenó el pasado 5 de abril la intrusión violenta de sus fuerzas del orden en la embajada de México en Quito. Se trata de una violación flagrante y muy grave del derecho internacional. Específicamente se violó el artículo 22 de la Convención de Viena (en vigor desde 1964) que señala que “los locales de la misión son inviolables. Los agentes del estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión.” No existen condicionales, es una afirmación absoluta. En ningún caso se pueden violar las embajadas o los consulados.

La orden de Noboa se inscribe en la persecución política desatada desde 2017 en contra del Movimiento Revolución Ciudadana (MRC), que llevó a la presidencia a Rafael Correa en 2007. El mismo Rafael Correa es el principal perseguido por los gobiernos que le sucedieron y el de Noboa no es la excepción. Correa hoy está exiliado en Bélgica.

Jorge Glas, junto con muchos más, es otro de los perseguidos del MRC. Fue vicepresidente de Ecuador entre 2013 y 2017. No se trata de un personaje menor sino de alguien que ocupó el segundo cargo en importancia en Ecuador.

Está exiliada en México la expresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador (entre 2013 y 2017), Gabriela Rivadeneira. Ella también se asiló en la embajada de México en Quito, en 2019, y llegó a nuestro país a principios de 2020.

Este es el mismo caso de Ricardo Patiño, quien fue ministro de Economía, de Defensa y Canciller de Ecuador (entre 2007 y 2017). Patiño también está exiliado en México.

Y así podríamos seguir enumerando casos de la persecución de políticos pertenecientes al MRC de Ecuador y que fueron colaboradores del gobierno de Rafael Correa (al menos 17 integrantes de su gabinete ampliado enfrentan o enfrentaron procesos penales, junto con una media docena de diputados).

Este contexto es imprescindible para entender porque Jorge Glas se refugió en la embajada de México.

Por otro lado, nuestro país tiene una larga tradición de asilo. Creo que a nivel mundial sólo dos países tienen este prestigio internacional en cuanto a la protección de perseguidos y refugiados, México y Suecia.

Recordemos las puertas abiertas por Lázaro Cárdenas a los refugiados de la guerra civil española que terminó en 1939 y que trajo a México a parte de la intelectualidad española de ese momento.

Recordemos que México fue muy solidario en cuanto a ofrecer asilo a los perseguidos por las dictaduras de América del Sur y de Centroamérica en los años 70 y 80, cuando gobernaba el PRI (casi de manera absoluta). Fueron acogidos en las embajadas mexicanas (y posteriormente viajaron a nuestro país) perseguidos políticos de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador, Cuba y República Dominicana.

Recordemos también los casos, en el actual gobierno, en los que nuestro país ofreció asilo a los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y al de Perú, Pedro Castillo, además de los ecuatorianos ya señalados. Incluso nuestro gobierno ha ofrecido asilo a uno de los perseguidos más famosos actualmente, Julian Assange.

La condena a la irrupción de nuestra embajada fue evidente en la última reunión de la OEA, en la que 29 países apoyaron la resolución de condena al gobierno de Ecuador. En esa sesión, lógicamente, sólo votó en contra el gobierno del país condenado y El Salvador se abstuvo.

Y pensar que hay ‘mexicanos’ que no sólo no condenaron el hecho, sino que hasta aplaudieron la actitud del gobierno de Noboa y hubo hasta quien ofreció ‘disculpas’ al gobierno agresor, como fue el caso de la senadora del PAN, Lilly Téllez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba