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CNTE y SNTE: dicotomía del regreso a clases presenciales

Luis Oscar Gaeta Durán

El magisterio mexicano tiene dos referentes para la defensa de sus derechos laborales. Uno de ellos es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otro, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE).

Por su cuenta, la CNTE se mantiene como una organización que propone democratizar el gremio magisterial, defender la educación pública y proteger los derechos laborales de maestras, maestros y demás trabajadores de la educación. De manera opuesta, el SNTE arrastra un largo historial de sumisión y subordinación, amplia trayectoria de corrupción, corporativismo y nulo interés para defender los derechos de sus agremiados.

Hoy, ante el escenario de regreso a clases presenciales, las dos vertientes magisteriales toman postura y definen su plan de acción. La Coordinadora manifiesta no regresar a clases presenciales hasta que la población escolar esté vacunada y el SNTE se somete a la disposición del Ejecutivo Federal.

En la conferencia matutina del 12 de agosto de 2021, Alfonso Cepeda Salas, secretario general del SNTE, pronunció un discurso a favor del derecho a la educación y el regreso a clases presenciales. Sin embargo, Cepeda Salas pasó por alto la indiferencia del SNTE respecto a la enseñanza; pues, por mucho tiempo, dicho desinterés contribuyó al deterioro del sistema educativo mexicano.

Cabe mencionar que Cepeda también omitió referir la manera que el Sindicato garantizará los derechos laborales de las y los trabajadores de la educación ante el regreso a clases presenciales. Así, el discurso del representante sindical se sostiene como un pronunciamiento que excluye la responsabilidad del SNTE como defensor de sus agremiados.

En cambio, el profesor Javier Saavedra Carrasco, militante de la CNTE en Chiapas, indicó negativa de la Coordinadora para regresar a clases presenciales hasta tener condiciones de sanidad adecuada. Además, Saavedra Carrasco expuso que el presidente debe garantizar los siguientes elementos para las escuelas: agua, mejorar la infraestructura y “sanitizar” las instituciones escolares.

Asimismo, Saavedra rechazó la “carta responsiva” que proponía la Secretaría de Educación Pública (SEP) para regresar a las aulas. El profesor chiapaneco declaró que los maestros no deben contribuir con dicha medida, ya que es una trampa, una traición a los padres de familia y al pueblo de México.

Igualmente, la CNTE puso en marcha una encuesta nacional a madres y padres de familia para conocer su opinión acerca del retorno a clases presenciales. De esa manera, la Coordinadora mantiene una línea de acción que toma en cuenta la sociedad y no abandona su compromiso de clase.

Sin duda, las dos vertientes (CNTE y SNTE) tienen posturas contrarias y antagónicas. Mientras el SNTE se dispone a obedecer “cualquier” instrucción, la CNTE exige mejorar las instalaciones educativas y considerar la opinión de madres y padres de familia. Si bien, CNTE y SNTE son grupos opuestos, a maestras y maestros les corresponde informarse y saber qué parecer asume cada una de las dos organizaciones.  Finalmente, cabe señalar que el regreso a las aulas es un tema de gran importancia y, por tanto, al magisterio le corresponde asumir una participación activa en dicho debate.

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