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Proceso psicoterapéutico

Es habitual que, al inicio de un proceso psicoterapéutico, la persona llegue abatida por todas las situaciones o dificultades que está viviendo, y es difícil que se anime a hablar de cómo se está sintiendo, por lo que, desde el enfoque humanista de la psicología, es indispensable crear un ambiente y una relación, en donde la persona se sienta libre y segura, con la intención de promover que pueda expresar lo que está viviendo y sintiendo.

Gracias a esa libertad y a esa seguridad que se genera en la relación terapéutica, la persona puede vivir de manera más plena esas actitudes y sentimientos que muchas veces, en otros momentos, los vivió como peligrosos, amenazantes o vergonzosos, debido a experiencias pasadas, presentes o a la situación social.

Se debe fomentar en la persona, una libre expresión de lo que piensa y de lo que siente, procurando que en la medida que vaya avanzando su proceso, se sienta más confiada para expresar situaciones más profundas.

Así mismo, la psicología humanista también considera que la persona tiende a la autorrealización, en este sentido, está en una constante construcción y desarrollo de sí misma, eso constituye el motor de la vida.

El mismo enfoque, reconoce también en la persona, la capacidad innata y la expresa como una necesidad instintiva que permite alcanzar el propio potencial, a través del constante crecimiento y desarrollo; así mismo, considera que posee recursos suficientes que pueden ser movilizados si se establecen las condiciones favorables para que la persona logre sentirse en confianza y alcance llegar al punto de la movilización, lo que la llevaría a un descubrimiento de sí misma y a un crecimiento personal.

Sostiene también que la confianza radica en la persona, en el sentido de que reconoce que ésta, cuenta con las respuestas, las opciones y soluciones a sus situaciones, sólo requiere las condiciones necesarias para poder descubrirlas y utilizarlas. Durante el proceso psicoterapéutico, la persona va viviendo una transformación o un descubrimiento que la hace ser más auténtica, situación que le ayuda para que su crecimiento sea cada vez más evidente para sí misma y para los demás.

Las condiciones que favorecen el proceso psicoterapéutico y el avance de la persona es la coherencia, entiéndase como la conciliación entre la vivencia, la conciencia y la comunicación; así mismo es importante que se establezca un clima de seguridad y confianza, el cual se puede generar a partir del encuentro cálido, subjetivo y humano entre terapeuta y consultante; otro elemento favorecedor es el respeto, tanto por la persona, como por los asuntos que está planteando y por los sentimientos que está expresando, la actitud de respeto implica varios elementos, como son la atención, la amabilidad, la cortesía, enfocarse en la persona, el contacto visual, entre otros.

Tratar a la persona con respeto le va haciendo evidente que es importante y valiosa y que es merecedora de un buen trato, dentro del proceso terapéutico y también fuera de él y va promoviendo que la misma persona sea respetuosa consigo misma.

Otra condición importante dentro del proceso psicoterapéutico es la comprensión hacía la persona y a su realidad, es decir, hacía su sentir, su contexto, su discurso, sus actitudes y sus vivencias. Y validar a la persona y lo que está viviendo y sintiendo, sin juzgarla ni criticarla, por el contrario, tratándola amorosamente.

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