Tigres de Papel

La publicidad oficial en la 4T (¿Garrote o zanahoria? Usted elija…)

López Portillo: “no pago para que me peguen”, la podríamos trucar perfectamente por una nueva versión amloísta: “Les pago, aunque me peguen”.

En una de las habituales conferencias mañaneras del presidente López Obrador, una de las periodistas que responde al nombre de Isabel, le hizo un enérgico reclamo al primer mandatario al pedirle cuentas sobre los montos y los criterios de asignación de la publicidad oficial que maneja el Gobierno Federal destinados a los diferentes medios de comunicación.

La queja en cuestión se debía a que los medios digitales no reciben recursos económicos en materia de publicidad oficial y que, incluso, medios impresos adversos al actual régimen, recibían un exceso de recursos, tales como la revista Proceso.

El mandatario le inquirió a Jesús Martínez, Jefe de la Oficina de Prensa de la Presidencia, que preparase un informe sobre el tema en cuestión y se comprometió a presionar para que lo más pronto posible, ya exista una regulación formal sobre la publicidad oficial y así evitar que siga existiendo la discrecionalidad en tan espinoso asunto.

Incluso, hubo un breve jaloneo verbal entre dos periodistas que discutían sobre cuanto cobraban y a quién los sueldos que detentaban. Hasta aquí la reseña de lo acontecido, que nos sirve de termómetro social para dar cuenta de lo caldeado que se encuentra este asunto dentro del gremio periodístico.

El periodista Álvaro Delgado, reportero del semanario Proceso, escribió un artículo para el periódico El Heraldo de México, el pasado martes 7 de enero, titulado. “La tensa relación medios-López Obrador”, en donde aborda el tema de manera muy bien sustentada con datos duros y estadísticos sobre la asignación de recursos presupuestales en materia de publicidad oficial, con información contundente, al referir que en el sexenio de Peña Nieto se derrocharon 10 mil MDP anuales y 60 mil 237 MDP, en este rubro.

En el caso del Gobierno Federal actual, la cifra se redujo en 2019 a tan sólo 4 mil 800 MDP, lo cual implica una disminución del 44 por ciento respecto del año anterior. Para 2020, el presupuesto se reduce a 2 mil 658 MDP, lo que significaría una baja del 75 por ciento, en comparación con el último año de EPN.

Incluso, señala Delgado, que durante el año pasado el actual gobierno sólo había erogado 450 MDP de enero a octubre, lo que implica un subejercicio de recursos en esta materia. Además, y de acuerdo a los datos que aporta la organización FUNDAR, los medios más beneficiados durante 2019 en cuanto a la asignación de publicidad oficial por parte del Gobierno Federal, son La Jornada, El Universal y Milenio Diario, todos medios impresos, a contrapelo de lo que sucedió en los sexenios de Fox y Calderón, en donde los consentidos de tiempo completo lo fueron las grandes televisoras como Televisa y TV Azteca.

Lo más significativo de todo esto, es que la asignación de recursos económicos en materia de publicidad oficial sigue padeciendo de las dos grandes lacras que, históricamente, le han convertido en una estrategia de presión política, chantaje y ejercicio aberrante de la censura oficial desde que tenemos memoria: la opacidad y la discrecionalidad.

Incluso, podríamos hablar de aparentes contradicciones, dado que, al revisar la investigación de FUNDAR damos cuenta que los medios más beneficiados han sido los periódicos El Universal y Milenio, los cuales han actuado como severos críticos del actual régimen, lo que echaría abajo aquella vieja monserga atribuida a López Portillo, de que “no pago para que me peguen”, y la podríamos trucar perfectamente por una nueva versión amloísta: “Les pago, aunque me peguen”.

Ironías aparte, vale mucho la pena que al interior del gremio periodístico abramos un profundo y crítico debate respecto a un tema tan sensible para el ejercicio periodístico en México, tanto a nivel nacional como en cada una de las entidades del país, dada su relevancia y pertinencia debido a que, así lo interpreto, va a trazar las directrices de un nuevo periodismo en nuestra nación.

No hago este señalamiento a la ligera, basta con revisar la historia del periodismo moderno y daremos cuenta que la asignación de recursos públicos para el pago de la publicidad oficial, ha sido una de las mordazas más eficaces para silenciar a los medios más críticos del poder político en turno.

Así que, la plena legalidad y claridad en esta materia, seguramente va a despejar el cielo nublado del periodismo nacional, que ha vivido bajo el auspicio de las migajas del poder y, entonces sí, podamos inaugurar una nueva época para una prensa libre, crítica y democrática que tan falta le hace falta a un país como el nuestro, que apenas se abre a la esperanza de un mundo nuevo.

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